con el agua al cuello


Grecia preocupa. Su economía está por los suelos y nos podemos hundir con ella. La zona euro puede sufrir gravemente por un efecto dominó en las finanzas europeas. El endeudamiento espectacular de Grecia, situado en el 113 %, y su creciente insolvencia, estarán en el centro de la próxima reunión de ministros de Economía y Finanzas. A ver qué nos dicen. A los españoles y a los italianos también, porque el déficit de los italianos es aún mayor que el de Grecia mientras el de España es la mitad, un 54 %. Pero el Club Med vuelve a dar dolores de cabeza. En ese club de los endeudados hasta las cejas también hay que meter a Portugal, un 77 % y a Irlanda, otrora joya de la corona del éxito económico de la Europa del euro, que es ahora el país más endeudado de Europa, con 118 % de deudas de Estado sobre su riqueza nacional.

Un crack de eurolandia es algo que algunos (muchos) no descartan, aunque aparezca como algo remoto. Nos jugamos mucho, especialmente ahora que aún no hemos salido de la crisis y nos puede agravar una situación ya especialmente delicada por índices de paro que tiene agarrado por el pescuezo a gobiernos como el de Rodríguez Zapatero.

Se llega a hablar de que los peligros de una zona euro en la que los países del Sur pusieran en peligro las economías de los demás podría provocar que algunos quisieran abandonar la zona euro, lo que implicaría para el que lo hiciese una expulsión de la Unión Europea. Así de grave es la situación y así de grave el dilema que tenemos por delante si no se acierta a estabilizar la situación que ha vuelto a traer pesimismo a los mercados.

Los analistas del FMI evocan el caso de Argentina (¿se acuerdan de aquellos tiempos del corralito y del crack de los bancos?) para explicar lo que podría pasar en la zona euro. Grecia es quien más preocupa porque no tiene una economía creíble detrás y porque el maquillaje de las estadísticas, piensa la Bruselas, puede esconder cualquier cosa debajo de la alfombra. Alemania ha advertido que esta vez sus contribuyentes no pagarán las consecuencias del saco roto de los demás.

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