un poco de respeto


Las declaraciones de nuestra ministra europea de Exteriores me preocupan. La reconstrucción de Haití es una prioridad para la Unión Europea, dice la británica Ashton. ¿Cuántas prioridades nos hemos dejado en el camino?

Una de las primeras fotos de Port-au-Prince, en twitter.

La última, la estrategia de Lisboa para hacer de Europa la sociedad más avanzada de un mundo globalizado. Está bien que la condesa, baronesa o lo que sea quiera dejar claro que los europeos vamos a echar la casa por la ventana para ayudar en aquella tragedia. Pero no se puede hablar por hablar. Y seguramente sin saber y sin medir las palabras.

Unas horas antes de esas declaraciones, en vísperas de un Consejo extraordinario de ministros de Exteriores de la Unión en Bruselas, el Gobierno de Zapatero reconocía que no nos toca a nosotros presidir (lo queríamos hacer con una secretaria de Estado). La presidencia de los consejos de Exteriores corresponden a partir de ahora a la alta representante para la Política Exterior de la Unión Europea.

“Me comprometo totalmente a ayudar al pueblo de Haití. Los haitianos pueden contar con nosotros”, dijo Catherine Ashton. De momento, los que entran en tromba son los norteamericanos, con 10.000 soldados, un portaviones y media flota rumbo a la isla que parece abandonada de la mano de dios. Al que no se le ha vuelto a ver el pelo, desde que dicho que allí no se podía vivir, es al presidente René Preval, quien seguramente se habrá refugiado en su plantación al, norte de la antigua Española. Allí lo entrevistamos cuando estaban a punto de robarle la presidencia con un pucherazo para que mandara alguno más cacique que él. Allí nos nos dimos cuenta que poco iba a poder hacer aquel hombre por su gente.

Confieso que estoy bloqueado para escribir grandes retahílas, lamentando lo que ha pasado en Haití. Pero parece que cuanto más pobre y menos futuro, más se ceban las desgracias en ti. España y Europa están allí, ayudando desde el primer momento. Lo sabemos y lo queremos. Pero que nuestros políticos se ahorren sandeces como las palabras de la Ashton, que son un insulto a la inteligencia por muy buenas intenciones que haya tenido.

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