una monja, lópez de uralde y yo


Miércoles, 16 de diciembre de 2009, 22:35 en Copenhague.

COP 15, el fiasco de Copenhague.

En el momento de tomar la foto, (17 de diciembre, 01:30), solamente quedan tres detenidos dentro de las jaulas… y yo, que tomo la foto. La policía, con una ley de república bananera en la mano, ha estado deteniendo cada día a varios centenares de pacíficos ciudadanos ante la indiferencia de los gobiernos europeos, que permiten que cosas así pasen en la Europa de los 27.

Anteayer, 15 de diciembre, pasó unas horas encerrada aquí en estas jaulas una monja danesa a quien ponían en libertad sin cargos, pero que podrían haber tenido en la cárcel hasta tres días sin acusarla de nada. es lo que permite la ley que ha votado el parlamento danés, para garantizar la seguridad durante la cumbre del clima. Se han cargado, de un golpe, los principios más elementales de todo Estado de derecho. Cuando escribo esta entrada, López de Uralde, de Greenpeace, todavía está entre rejas. Durante unas semanas, Dinamarca se ha convertido en Zimbabue.

Mi acreditación como periodista de Canal Sur Televisión, expedida por Naciones Unidas, no me libró de que también me detuvieran a palos por estar mirando una manifestación. Las gafas se salvaron de puro milagro. Tener tanto tiempo en prisión al activista español es una vergüenza… y un tremendo error, una estupidez. Porque mientras Juan López de Uralte esté en la cárcel, cada día las televisiones vuelven a pasar las imágenes de su acción, denunciando la incompetencia de los políticos y el fiasco de Copenhague. La incompetencia danesa, que no han sabido gestionar la confianza que el mundo ponía en ellos, está regalando a Greenpeace una campaña mediática que nuestros amigos ecologistas no podían ni soñar. Un brindis a la inteligencia frente a los zoquetes que nos roban la libertad… con la excusa de la seguridad.

Greenpeace denuncia, los políticos se encogen de hombros.

No pretendía hablar de la burla de Copenhague. No quería hablar de la COP15, donde los grandes contaminadores se burlaron de toda la humanidad mientras la policía seguía encerrando en estas jaulas estilo ‘sendero luminoso’ a todo el que hiciera un movimiento sospechoso. 2009 no se podía despedir peor. Al margen del mal ejemplo democrático en la calle, la mayor conferencia mundial de los últimos 50 años se cerró en falso. El fracaso de Copenhague puede costarnos muy caro.

Por qué detuvieron a la monja. “Estaba donde no tenía que estar cuando no tenía que estar”, me contaba un amable inspector de policía cuando me llevaba al aeropuerto, para asegurarse de que abandonaba el país, deportado, con el billete pagado por los contribuyentes daneses. En realidad, la monja pasaba por allí. Yo estaba trabajando como periodista. López de Uralte los había dejado con el culo al aire.

El engaño de Copenhague, la verdad, no me ha sorprendido demasiado. Venía barruntando que no estábamos en las mejores manos para que nos resolvieran el problema del calentamiento global. Para sorpresa general, hasta el Gobierno de ZP y los comisarios del blandito Barroso han tenido que reconocer que en Copenhague nos han robado la cartera.

Por mi parte , feliz 2010 para los optimistas, como estos tres chavales fotografiados en las jaulas de Copenhague. Cuando sean puestos en libertad, volverán a denunciar de manera pacífica el engaño de la cumbre del clima. Acabarán de nuevo en la jaula.

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