vendieron el muro


Los jerifaltes del Este quisieron hacer negocio con el Muro de Berlín.

Los gerifaltes del Este quisieron hacer negocio con el Muro de Berlín en 1989.

Lo leía y no me lo podía creer: los Bonzen, los gerifaltes del Este, se quisieron forrar con los restos del Muro. Derribar el Muro de Berlín costó una fortuna: 180 millones de marcos alemanes, lo que significa prácticamente 200 millones de euros al valor actual. Ese es el dinero presupuestado y gastado, pero en realidad los responsables de la todavía RDA solamente pagaron 8 millones, el resto se lo metieron en el bolsillo aunque todavía no se ha podido meter mano a los que robaron.

Al día siguiente de la caída del Muro, en la tarde/noche del 9 de noviembre de 1989, las embajadas de la República Democrática Alemana empiezan a enviar telegramas a Berlín-Este informando del enorme interés que tenían en todas partes por hacerse con trozos de hormigón del Muro. A Hans Modrow, primer ministro de la moribunda RDA, se le hizo la boca agua pensando en los dólares que se podrían ganar.

Desde finales de diciembre, dos empresas germano-orientales asumen la venta de trozos de Muro en el mundo entero. Limex se encarga del negocio con museos. En ese mercado colocaron 360 de los 65.000 bloques de hormigón armado de 3,60 de altura y 1,20 de ancho que partían Berlín en dos. Cada uno pesaba 2,6 toneladas. El valor de cada pieza se establecía en función de los grafittis que tuviera pintados.

Junto a Limex hay pronto otra empresa que se pone a las órdenes de Modrow para sacarle provecho al Muro: Lélé Berlin, en este caso una sociedad con sede en Berlín-Oeste creada exclusivamente para comercializar trozos del Muro entre particulares. Tanto en un caso como en el otro, el negocio no resulta ser tan bollando como se esperaban y en junio de 1990 deciden hacer una subasta pública… en Mónaco (¿por qué e Mónaco?, ¿no se lo imaginan?). De esa subasta, en la que seguramente circuló mucho dinero negro, los Bonzen sacaron dos millones de marcos alemanes. El precio de catálogo era de 90.000 DM por bloque de Muro, pero toda la documentación de la subasta ha desaparecido.

Cuando el democristiano Lothar de Mazière sustituye al comunista Hans Modrow al frente del Gobierno germano-oriental, los soldados del ejército de la RDA vuelven al Muro de Berlín, 28 años después. En 1961 contribuían a su construcción, ahora a su total destrucción. Los restos del derribo no siguieron yendo a manos de especuladores y contrabandistas sino que sirvieron, fundamentalmente, para pavimentar calles y construir autopistas, como la que va de Berlín al Már Báltico.

Cuando Alemania se reunifica, el 3 de octubre de 1990, en la caja de Limex hay dos millones de marcos todavía disponibles, que deben se utilizados para hospitales y orfanatos. Pero Theo Waigel, ministro federal de Finanzas que se inventó el Pacto de Estabilidad de la zona euro, tenía urgencia de fondos y tiró de ahí.

La otra empresa, con sede en el Oeste, se lo montó mejor y antes de que el estado reclamara fondos se declaró en bancarrota. De Lélé Berlin no queda ni rastro en el registro mercantil  y nadie hasta ahora, ni en el Este ni en el Oeste, ha tenido que rendir cuentas ni ante el fisco ni ante la Justicia.

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