quieren otro muro


Ojeo una revista alemana, busco la programación especial del Muro y me encuentro con el comentario de un lector alemán: “Ich bin entäuscht über viele ex-DDR Bürger.” ¿Y por qué están decepcionados los del Oeste con los alemanes del Este? Rudolf Link dice que le pone triste ver lo que piensan los del otro lado después de 20 años juntos de nuevo. Y hace referencia a una encuesta de la Universidad de Halle-Wittenberg en la que el 96 % de los habitantes del Land de Sajonia-Anhalt añoran la RDA porque entonces vivían mejor. Incluso el 23 % desearían volver a tener el Muro.

Muchos alemanes del Este querrían que volviera el Muro de Berlín.

Muchos alemanes del Este querrían que volviera el Muro de Berlín.

Muy fuerte, pero habría que intentar saber por qué. A pesar del esfuerzo de miles de millones que el Oeste se ha gastado en la vetusta Alemania del Este, la economía en los nuevos Länder no acaba de despegar y no ya por culpa de la crisis sino por mil otras razones.

Cuando la Treuhand vendía las fábricas y propiedades del Estado germano-oriental, los compradores solamente pensaron en su beneficio. Se hicieron grandes negocios y hubo unos cuantos escándalos, pero aquella gigantesca operación no sirvió para dar más trabajo ni para evitar que los otros alemanes prefieran irse al Oeste. El territorio de la ex DDR tiene hoy 7 millones de habitantes que hace veinte años y, a pesar de la promesa del canciller Kohl en las primeras elecciones libres, allí parece que todavía no sale el sol.

Los especuladores cayeron como buitres sobre la otra Alemania y pronto controlaron la situación mientras las arcas de la RFA se vaciaban haciendo nuevas autopistas y líneas férreas y nuevas estaciones, instalando la red digital de comunicaciones más importante de Europa, intentando integrar las dos economías. Para qué. El nivel de vida ha subido, el país marcha, pero ralentizado mientras sus habitantes añoran tiempos mejores y los ex comunistas ganan poder en las elecciones… libres.

Los alemanes del Oeste han estado pagando estos años un impuesto de solidaridad, el 7 % de su sueldo, para reconstruir el Este. Pero ya vemos que muy contentos de lo que ven no están. Antes, en la RDA, los del otro lado pedían y exigían. Su mentalidad era la de poner la mano. Hoy siguen sin asimilar que los tiempos han cambiado. Harán falta varias generaciones para que el Muro de Berlín se borre de las mentes de todos.

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