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siles_pq2Fue la primera entrevista con Santiago Carrillo en la prensa española en más de 37 años. En esos días, el líder de los comunistas españoles preparaba su regreso del exilio, con peluca. Yo creo que había estado ya un par de veces en Barcelona, disfrazado con el peluquín por las Ramblas de Barcelona. La entrevista la hicimos en París, en un fin de semana, José-María Brunet y yo. Los dos éramos becarios en el Diario de Barcelona, El Brusi. El viaje nos costó todos nuestros ahorros… y casi el despido del periódico. Creo que nos salvó Miguel Ángel Bastenier, jefe de Internacional en aquel entonces, que supo reconocer el valor de aquellos dos locos en busca de la exclusiva.

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Recuerdo que Santiago y su mujer nos acogieron como a dos hijos, nos sacaron el álbum familiar, que nosotros fotografiamos con esmero y entusiasmo; nos invitaron a almorzar y nos dieron charla y más charla sin que aquel pater familia bonachón dejara de fumar en ningún momento de aquellas siete horas de un domingo inolvidable.

A la vuelta a Barcelona, dando tumbos desde París en mi 127 por carreteras secundarias, porque no nos quedaban francos para el peaje, pudimos colocar aquella entrevista exclusiva en una revista vanguardista para aquel 1976. Franco se acababa de morir y el semanario Interview era un cóctel de tetas, reportajes de investigación y entrevistas en exclusiva.La fórmula hizo millonario a don Antonio Asensio, quien se murió sin que el gobierno hiciera realidad su sueño de darle una frecuencia de televisión.

En el Diario recuerdo que nos recibieron con las uñas afiladas por no haber informado de nuestras intenciones: yo creo que los veteranos no nos perdonaron la osadía. Hoy habríamos hecho un vídeo y lo habríamos colgado inmediatamente en internet. Pero no sé si habríamos ido mucho más allá porque hoy, en España, sigue sin valorarse lo que más vale en esta profesión de periodistas: la energía, el dinamismo, la capacidad de inventiva, el no conformarte nunca con lo que tienes, querer ir siempre más allá.

Escribo esta nota porque me acabo de encontrar la portada de entonces. Y recuerdo lo arriesgado que fue publicar estas declaraciones el 29 de julio de 1976 cuando el PCE aún era ilegal y la Transición hacia la democracia aún por llegar. Ahora entiendo las dudas de Josep Pernau, el director, que no quería jugarse el puesto publicando la entrevista con el secretario general del Partido Comunista de España. Y cómo fue la rapidez de reflejos del jefe Enric Sopena, jefe de local del peiódico, que con una frase del futuro ministro de Exteriores (“Soy fiel al Rey”) hizo posible esta portada histórica dejando que Carrillo ocupara la izquierda de la primera con el titular: “Preparo el regreso a España”.

A nosotros la entrevista nos valió 40.000 pesetas de la otra publicación, Interview, y un buen arranque profesional. Porque miento si digo que nadie se fijó en nosotros.

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