qué está pasando


 

policelineschoolsRecuerdo la primera imagen que tengo de mi estreno como corresponsal de TVE en Nueva York: el detector de metales en una escuela de NY. Afortunadamente para mí, nunca tuve que informar en directo en mi época de corresponsal ni de una condena a muerte ni de una masacre en la escuela.  Aunque hice muchas crónicas y reportajes sobre el tema. En Europa, aunque de vez en cuando nos llevemos un susto, no hemos llegado tan lejos. Sin embargo, algo ha estado pasando estos años en nuestras aulas para que el nivel educativo haya bajado tanto y para que exista una sensación tan grande de derrotismo.

 

[blip.tv ?posts_id=1864062&dest=-1]¿Se acuerdan de las revueltas universitarias de finales de los 80, y de aquel destroza-todo que conocimos como ‘el cojo Manteca’? Pues luego supimos que violento sí que era el chaval, pero fue un responsable de la tele pública, mi tele (la de todos, TVE), quien al ver las primeras imágenes del personaje dijo: a por él, no quiero que se nos escape ni una imagen suya. Y a partir de ese momento, ‘el cojo Manteca’ se convirtió en la estrella de los telediarios. Las cámaras animaron al jovencito, que acabó cargándose el movimiento de protesta y desvirtuando las razones del descontento de aquellos jóvenes de la recién estrenada democracia española. La tele del régimen había convertido las protestas estudiantiles violencia y poco más. Hoy el Gobierno se pone las pilas y parece pedirle a TVEque le eche una mano. Y después de pasarse años sin hablar del tema, al vez porque los telediarios iban mucho llenos de temas ‘de sociedad’, han tocado zafarrancho de combate y hay que darse prisa por explicar el proceso de Boloniaque va a cambiar nuestro sistema universitario, homologándolo en gran medida con los demás países europeos.

school_lockersPero no era de manipulación de lo que yo tenía hablar hoy aquí, en estos momentos en que Televisión Española ‘confiesa’ indirectamente su fracaso informativo al hacer semejante despliegue de recursos informativos para ‘explicar Bolonia’… de la noche a la mañana. Le dedican un programa de una hora, en ‘Crónicas’ (“Generación Bolonia”), y van a poner píldoras informativas en cada telediario como aquellos mini-espacios para explicar el euro que hizo Letizia Ortiz. Me miraré el programa de La 2 con cariño e interés, porque mis compañeros de TVE hacen las cosas bien (cuando los dejan)… y grabaré los telediarios, como llevo haciendo desde que era corresponsal, para pasar rápido la no-información y pararme en lo que me interesa: las pildoritas de Bolonia, de las que iremos hablando.

Un amigo de Internet, profesor de instituto, me escribía el otro día algo que enseguida he hecho mío, aunque cuando yo era maestro… los niños nos querían. Claro que en este caso estamos hablando de adolescentes, donde la autoridad del profesor hay que cuestionarla, como cualquier otra autoridad. Dice mi amigo de facebook que la profesión de enseñante es bonita, pero frustrante porque los jóvenes no quieren aprender ni a tiros.

‘Hay una pandilla de vagos recalcitrantes que no hacen más que molestar a los que de verdad quieren aprender. Y eso no se lleva bien en el cuerpo docente. Por eso nos quejamos tanto, porque el sistema educativo actual es muy injusto y menosprecia al alumno trabajador porque consiente y protege  al camorrista con tal de que esté escolarizado.”

Con esa reflexión dándome vueltas en la cabeza, me encuentro con unas declaraciones de un profesor de la Universidad Waseda, en Tokio, quien entre 2004 y 2006 preguntó a 50.000 jóvenes si hay que obedecer a los profesores. El 42 % dijo que no en un Japón cada vez más alarmado por la violencia estudiantil. Allí no tienen un chivo expiatorio (Bolonia) a quien poner como excusa. Por eso el sociólogo nos confiesa que en el Japón actual (y en España, y en Europa… en todas partes, añado yo) la familia ha dejado de impartir modelos sociales. Las reglas de comportamiento tienen que enseñarlas ahora los profesores.

A ver si TVE encuentra otro ‘cojo Manteca’, o qué. Manténgase en la onda: les vamos a seguir contando. 

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