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[blip.tv ?posts_id=1838205&dest=-1]Si no hace nada Bruselas, que intervenga la Guardia Civil. Ryanair se sigue riendo de Europa, infringiendo la ley y engañando a sus pasajeros. Ahora quieren cobrar en los aviones a quien tenga una necesidad urgente… y ejercer de agentes de aduanas haciendo pagar a los pasajeros que embarquen con artículos de las tiendas del aeropuerto, si no los esconden en sus mochilas. Que alguien les envíe la pareja de los tricornios, que estamos en Sierra Morena.2911091887_6f061af121Comprar un billete de avión, un céntimo de euro; impuestos y tarifas aeroportuarias, treinta euros; facturar una maleta (no más de 15 kilos), treinta euros; pasarse de exceso de equipaje, quince euros por kilo; ser uno de los primeros en entrar al avión (opcional), cuatro euros; seguro médico y de viaje (opcional), catorce con cincuenta euros; pagar con tarjeta de crédito que no sea VISA Electron, diez euros; un bocadillo frío con una loncha de queso y una botella de agua a bordo, cinco euros; ir al w.c., 1 euro cada vez.

Que alguien nos explique por qué tiene miedo Bruselas de Ryanair. Y por qué no les meten ya un paquete. La compañía líder de bajo coste en Europa sigue explotando trucos para engañar a los pasajeros mal informados, a los más indefensos, haciéndoles creer que vuelan más barato que en otras compañías con la complicidad de las instituciones europeos, que permiten el fraude y el engaño.

Ryanair cobra por respirar, violando la normativa europea. Hasta por utilizar los w.c. de sus aviones. habrá que pagar ahora. El presidente de la aerolínea irlandesa, Michael O’Leary, un jeta consentido, estudia cobrar a los pasajeros una libra esterlina, un euro con doce céntimos, por utilizar el w.c. dentro del avión. Nadie los para, y la gente sigue volando, ¿somos gilipollas o qué?.

2556472921_e03dfae547Otra de las extravagantes medidas consiste en hacer pagar treinta euros por cada artículo comprado en las tiendas del aeropuerto y que se introduzca en la cabina del avión sin ser escondido en el equipaje de mano.

Si en el vuelo nos queremos llevar una guitarra o cualquier otro instrumento musical (unas maracas), tendremos que soltarles sesenta euros más. Si queremos viajar con algún equipamiento deportivo que no entre dentro de los 15 kilos permitidos de la maleta facturada, deberemos pagar otros 60€. Y si además viajamos con un bebé, la sillita tendrá un coste de veinte euros. Llevar el bebé de momento es gratis. Eso debe tranquilizar al comisario europeo de Transportes, Antonio Tajani, sigue silbando y mirando para otro lado.

La hipocresía de las tarifas de bajo coste ha provocado la paradoja de que el gasto final del viaje sea con frecuencia muy superior al de un billete en los en vuelo regular. El desarrollo de los aeropuertos secundarios y regionales, con las jugosas subvenciones que reciben (también ilegales), ha provocado que este tipo de compañías aéreas conocidas como de ‘low cost’ hayan seguido el modelo inventado por Ryanair.

En muchas ocasiones, el pasajero no cuenta con el gasto extra que le supone aterrizar en un radio de más de 50 kilómetros de la capital a la que viaja y nadie le advierte que los transportes desde estos aeropuertos no suelen ser baratos. Tampoco tiene en cuenta que los horarios de estos vuelos casi nunca vienen bien y que los transportes de acceso o de salida del aeropuerto no funcionan con regularidad. En muchos casos ni siquiera hay transporte público.

“No queremos posicionarnos”, nos han dicho en la Comisión Europea. Esa ha sido la respuesta oficial. Tendremos que acabar llamando a la Guardia Civil.

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