Blago, despedido


Blagojevich Corruption ProbeBlago es ya historia… El que fuera hasta hace solo unas horas el gobernador del estado de Illinois, Rod Blagojevich, ha sido mandado a paseo por el mismo senado estatal en el que empezara su vida política el presidente Barack Obama.

Blago, como le conocían sus amigos, ha sido considerado culpable de tráfico de influencias. Jugaba con fuego en el Estado donde los ganster hicieron su ley y ha terminado quemándose para recordar que las historias siempre tienen principio y final.

Blagojevich se ha convertido en el octavo gobernador estadounidense obligado a dejar el cargo, aunque hasta el último en hacerlo debemos remontarnos siete trienios. Rod Blagojevich será en todo caso el primer serbio-americano en bajarse de un sillón desde el que algunos estadounidenses han llegado a la Casa Blanca. Barak Obama ha conseguido este año romper el maleficio que duraba desde que un senador como JFK ganara la presidencia de los Estados Unidos.

rod-blagojevich1Blago era como Nixon, Reagan, Clinton o Bush un gobernador ambicioso al que un fiscal peleón había pinchado el teléfono para escarnio público del personaje en cuestión. Blago vendía sillones senatoriales al mejor postor, se dejaba querer por casi todos y era conocida su arrogancia para deshacerse de enemigos. Una de sus pasiones mas celebradas era conseguirse -por las buenas o por las malas- periodistas amigos. A los enemigos, aunque trabajasen en el arruinado Chicago Tribune, se las tenía jurada.

arrestedBlago ofrecía a sus dueños luz verde para sus negocios a cambio de ponerlos de patitas en la calle. Esta noche, cuando la nieve y el hielo, dejan la capital federal de los Estados Unidos el adios forzado de Rod Blagojevich destapara la caja de los truenos. Barack Obama y Rahm Emanuel,, su jefe de gabinete, habian sido amigos, compañeros y hasta relevistas politicos del ahora aparcado gobernador de Illinois.

Otra vez Blago dará que hablar en los mentideros politicos de Washington, pero aquí las temperaturas heladas y hasta el eterno viento de la ciudad de Chicago acaban siendo muchos más llevaderos aunque a veces sorpredan y atasquen a un recién investido presidente.

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