frost/nixon: watergate revisited


Watergate, la sede del Partido Demócrata violada por los rivales políticos, obligó a un presidente de los Estados Unidos a dimitir. Por haber mentido. Detrás estaba toda la mafiosa manipulación de una Administración puesta al servicio del engaño y la mentira. Enfrente, los periodistas Bob Wooward y Carl Bernstein, de The Washington Post. Y al final David Frost, con la entrevista en la que puso a Nixon de rodillas frente a sus responsabilidades históricas.

Hay un momento de la entrevista de David Frost a Nixon (la original de 1977) que pone la carne de gallina:

I let down my friends, I let down… the country; I let down the system of government… and the dreams of all these young people…

He traicionado a mis amigos, he traicionado…  a mi país; he traicionado al sistema… y los sueños de todos esos jóvenes.

Parecía increíble, pero un periodista británico conseguía acorralar al monstruo. Y el mundo aprendía una vez más de Estados Unidos que no puede haber límites a la libertad de expresión. Nixon, dos años después de su felonía, confesaba y se arrepentía frente a un periodista, en la televisión. Su confesión fue uno de los programas más vistos en la historia de la televisión.

A man at a top job must have a heart, but his head muss-always-rule-his-heart.

Cuando un hombre está en puestos de alta responsabilidad debe tener corazón, pero su cabeza-no-puede-perder-el-control.

Un presidente se había burlado de 400 millones de ciudadanos… y nadie podía con él: terco y taciturno, convencido de que… los locos, los delicuentes (the crooks) eran los demás. El entrevistador, David Frost, le hacía reconocer su error. Nosotros hoy oídos aún estupefactos minutos antes de la confesión, tanto en la reeditada entrevista como en la película de Ron Howard, Frost/Nixon.

Cuando haces algo ilegal, cuando eres presidente, eso no es un delito.

Gerald Ford lo amnistió del cargo de haber entorpecido la acción de la Justicia en la investigación del espionaje político del Watergate, pero la gente quería saber. No tanto por meter a un presidente crápula en la cárcel, simplemente por conocer la verdad. David Frost, se la consiguió arrancar a un hombre duro, retorcido, mentiroso y manipulador, que cobró más de medio millón de dólares para esa histórica conversación… en la que nunca pensada pedir perdón ni disculparse por haber mentido. Pero acabó viniéndose abajo.

Podemos criticar lo que queramos a los norteamericanos, tendremos razón. Pero los periodistas sabemos muy bien que tenemos mucho que aprender de ellos en la defensa del derecho a la verdad y a la libertad de expresión.

Frost/Nixon es una película para reivindicar la memoria… y para rendir homenaje al talento para contar historias. Ron Howard se merece el óscar… y algo más.

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