un artista checo que nos remueve la conciencia


14012009840El artista checo David Cerný, autor de la obra que vemos aquí, ha despertado la polémica con el mural que lleva el nombre de “Entropa” ya que con su propósito de que “Europa sea capaz de reírse de sí misma” no ha supuesto más que una provocación al 

14012009839 resto de los países miembros. Para empezar, en el mural con forma de desmontable en piezas de modelismo, cada país recibe una imagen ridiculizante que pretendía denunciar tópicos y prejuicios nacionales. Pero se ha sobrepasado la barrera del respeto como nunca se había hecho antes en el patio acristalado del Justus Lipsius. Italia aparece representada como un campo de fútbol en el que sus jugadores se masturban con un balón, España es convertida en una masa de hormigón que concibe la superficie como “un paisaje habitable en vertical” y en el lugar del Reino Unido simplemente aparece un espacio vacío. De igual manera cada país miembro es estereotipado hasta límites insospechados: en el lugar de Francia nos topamos con un cartel con la palabra “huelga” y en el mapa de Suecia aparece una caja de cartón propia de Ikea en la que se esconde un avión de guerra.

La guinda se la lleva Bélgica, cuya capital acoge la sede del Consejo y que por eso aparecerá convertida en una caja de bombones. Nada que ver con el oro falso que recubre el territorio de Luxemburgo con un cartel de “Se vende”. Sin embargo, mucho peor parados me atrevería a decir que aparecen representados Grecia, que es pasto de las llamas, o Austria, completamente contaminada por el humo que generan cuatro chimeneas nucleares. Hasta se puede adivinar cómo unos sacerdotes aparecen en el área reservado a Polonia llevando una bandera multicolor, símbolo del orgullo gay. Holanda queda sumergida bajo el agua y sólo las torres de cinco mezquitas sobresalen del país. El colmo se encuentra en Alemania en la que un cruce de carreteras imita la forma de una esvástica. ¿Para qué han servido tantos años de UE si llegamos a esta falta de respeto?

consejo_artePara más provocación, el artista checo se inventó las identidades de los artistas que debían colaborar y hasta llegó a crear un perfil falso en Internet sobre cada uno de ellos. La gracia de Cerný le ha costado 50.000 euros a la Presidencia de turno de la Unión y ahora se están planteando modificar alguna pieza como la de Bulgaria, convertida en un urinario turco, y que parece que no ha sentado nada bien a sus representantes. Normal.

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