blancos y negros


2384869433_a2ae1d56c2_oYa nada será lo mismo después de la victoria de Obama y de su investidura, en menos de una semana. Los blancos y los negros ya han empezado a mirarse entre sí de otra manera en Estados Unidos. Y aunque los sociólogos sigan considerando la interracial anxiety”, en expresión del New York Times, como omnipresente, Back Obama empieza a ser considerado un icebreaker: el elemento que va a permitir rebajar la tensión entre dos grupos étnicos tan radicalmente enfrentados desde la independencia.

El racismo seguirá existiendo: en Estados Unidos, en Europa y en todas partes. Existirá incluso el racismo del otro lado, el de una comunidad negra o de otra raza que se sienta con el derecho a excluir, a rechazar… o a protegerse rechazando, como ha sido el caso en tierras de Obama con sus paisanos de color.

El titular más disputado hace 10 semanas fue ese de ‘Barack Obama es elegido presidente mientras las barreras racionales se derrumban’. Más allá de la simplificación periodística, parece que es verdad: la elección de Obama nos marca un camino nuevo, a todos: en todo.

Uno siente un pelín de emoción, mucho de nostalgia y bastante de espectación. Y queremos tardar en desencantarnos. Seguro que vamos a mirar para otro lado cuando nos empiecen a no gustar las cosas que haga el presidente negro: lo disculparemos, intentaremos comprender sus razones. Hasta que un día ya no traguemos más y digamos que Obama es como todos los demás. Entonces habremos dejado de considerarlo negro, pero nos habremos dejado un trozo de piel por el camino… apoyando una nueva vía con ese ‘Tú puedes‘ que nos seguirá motivando.

Y cuando Obama ya no pueda, nosotros seguiremos pudiendo. Estoy seguro.

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