marcado por el sida y por un microchip


Un microchip para los enfermos por el VIH. Esta es la solución que ha encontrado el gobierno de Papúa para frenar la propagación del virus en la zona, 20 veces superior a la media del pais. Dispuesto a todo, incluso a esto. A marcar a los enfermos. El gobierno ha matizado tras la polvareda levantada: “no, solo vamos a marcar a pacientes sexualmente activos”. Recibido.

La decisión es una de esas virtudes muy valoradas por la sociedad moderna. También la valora el gobierno de Indonesia y haciendo gala de ésta, ha incluido la propuesta dentro de la nueva Ley del sida que aprobará a finales de mes. Así lo ha asegurado un parlamentario, John Manangsang, al tiempo que aireaba el objetivo fundamental, dicen, de esta propuesta: salvar vidas. No se si recuerdan una novela llamada “El príncipe”. Creo que la escribió Macquiavelo. Y recuerdo algo así como que el fin justifica los medios…

No hablan de la dificultad de definir qué es una conducta sexual agresiva y qué no. Ni de las milongas esas de la igualdad ante la ley, la no discriminación, el derecho a la privacidad y la necesidad de consentimiento del paciente para realizarle cualquier procedimiento médico. Nada. De eso nada.

La realidad en Papúa indica que los altos índices de promiscuidad, los rituales en algunas tribus, donde se practica el intercambio de parejas, la escasa educación sobre el sida y la escasez de preservativos son algunos de los factores que han contribuido a la propagación del virus.

¿Hay otras soluciones?

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