don carmelo


pico_caida_del_muro_de_berlinAprendí a leer quitándole a mi padre el periódico del bolsillo de la chaqueta, cuando volvía de trabajar. Mi padre era maestro de escuela en un pueblo de la Alpujarra almeriense y corresponsal del periódico local, que todavía se llamaba “Yugo” (por lo del yugo y las flechas) a cambio de recibir gratis el periódico. Pero las crónicas de los partidos de fútbol la escribía siempre yo, un chaval de primaria: ‘De nuestro corresponsal Carmelo Martínez’. Entonces no podía imaginarme, ni por asomos, que iba a dedicarme a acabar siendo corresponsal de verdad. Pero ya me había calado muy hondo, aunque no lo entendiera muy bien, la frase que mi padre no se cansaba de repetir: “Ser el segundo es un fracaso, hay que ser el primero.”

Mi padre queria decir que el que quiere, puede. Don Carmelo, como lo llamaban con cariño y respeto en Dalías, no se inventaba nada: el patriarca de los Kennedy aleccionaba a sus hijos, John y Robert, con esa frase, y él me lo recordaba señalándome al flamante presidente, lleno de glamour, antes de que lo asesinaran.

Los alemanes pensaron que podían, y pudieron: ‘Die Mauer muss weg” (abajo el Muro), gritaron durante meses sin descanso por las calles de Leipzig, Rostock, Dresde, Berlín-Este… Cuando cayó el Muro de Berlín también se habló de ‘comienzo de una nueva era’.  Los asesores de Obama se nota que han leído “The Secret”. Podemos, dice Obama, 19 años después de la caída del Muro: y acaba de ganar las eleccions. Mi padre, los alemanes y el futuro presidente del país más poderoso de la tierra tienen razón.

El mundo es de los que quieren, de los que arriesgan, de los que se equivocan y aprenden de sus equivocaciones. De los que tienen ideas y se remangan las mangas de la camisa para aplicarlas. El futuro es de los que quieren siempre aprender más. De los valientes, de los osados. ¿Verdad mis queridos corresponsales?

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