carta a un corresponsal de tve


Ha llovido algo desde que el plumilla Siles, el cámara Horcajuelo y un asistente de sonido (¿Luis?) nos hiciéramois esta foto buscando mormones adúlteros en Utah y Colorado. Estábamos rodando “Cuando llegan los Santos” para el En Portada de Asunción Valdés, luego jefa de Prensa del Rey en la Zarzuela. En 1986 yo era un intrépido reportero al que TVE pagaba por semana trabajada. Como a los obreros de la construcción.

No fue fácil tomar la decisión de irse de TVE, ni ha sido un camino de rosas la ‘descompresión’. Tampoco fue un camino de rosas los 23 años dando tumbos; ni agradable trabajar condicionados por la ideología que iba ganando las elecciones y llegaba al poder en España. A los corresponsales la política nos afectaba menos, aunque tienes que hacer crónicas de minuto-diez para el telediario con jefes que te juran en arameo cuando pretendes ser creativo. Los directores nunca quisieron corresponsales-Viscontis.

Años complicados, indeed, siempre con la casa y la familia a cuestas, de país en país, de puerto en puerto: Bonn, Rabat, Madrid, Berlín, Nueva York, Bruselas… Y aquel ‘coitus interruptus’ de Washington, dónde me dejaron justo poner un trozo de Muro de Berlín como primera piedra de la nueva corresponsalía.

Pero el mentado Urdaci no me dio tiempo para que disfrutara del par de sillas compradas à-la-va-vite en una tienda de Georgetown. Todavía recuerdo las escuetas palabras de Alfredo, al teléfono, mientras preparaba una crónica para el TD2 sobre el fraude de las butterfly ballots. que le acabaron dando la presidencia a Bush y dejaron a Gore con un palmo de narices.

Te quiero en Bruselas dentro de 48 horas, José-María: tienes que levantar la corresponsalía.

Lo único que se me ocurrió pedirle a mi entonces director de Informativos es que fueran 72 horas, en vez de 48: para poder desmontar el piso y hacer las maletas. Fue todo un favor que tuvo la amabilidad de concederme.

Nunca me ha ido mal en TVE, no me quejo; pero en cualquier otro lugar me habría ido mejor, incluso por libre si hubiera existido tradición en España de periodismo independiente.

Si quieres triunfar en España, mejor que no se te note mucho, mejor ser un mediocre. Con perdón por las excepociones. Yo mismo soy unaexcepción, por lo menos en lo de haber conseguido no quedarme en lo de mediocre.

Para ser jefe hay que saber bajarse los pantalones… Y cuando se les acaba el cargo, pues se busca uno trabajo con quien tenga pasta; como Urdaci con ‘el pocero’ o haciendo gracias en La Sexta. Veremos a ver dónde acaba Fran. A lo mejor se monta un ERE a los 35, como sugería Elvira Lindo en El País, y se larga con la pasta.

Fran Llorente, uno de los directores de Informativos que más ha durado en el cargo, me decía como si la cosa le resbalara que a él echar a 4.150 del ERE a la calle no le quitó nunca el sueño. De esos, me reconocía ufano Fran Llorente en su despacho, la tercera parte mejor que se hubieran ido; otro tercio de los pre-jubilados, pues lo dejaba indiferente… y el resto sí, “el resto, José-María, han sido una gran pérdida“.

Ni se me ocurrió preguntarle en qué tercio estaba su ex corresponsal al que cesó en Bruselas vete a saber por qué.

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